De las estrechas relaciones entre por qué no funciona la universidad y sí los clubs de fútbol.
> Fundamentos del desastre <

Por fin un hueco para dedicar a esta actividad tan relajante: rajar. Mi intención con este cuaderno es fundamentalmente mostrar que los problemas de la Universidad son muy fáciles de solucionar pero que nadie está seriamente interesado en hacerlo. Para ello, y con el objetivo de que a usted no le vuelvan a confundir con palabreo voy a recurrir a una analogía, cuya parte ejemplar tenemos demasiado, excesiva y hasta vomitivamente presente: no estoy hablando del ridículo bigote del presidente sino de algo más duradero, casi eterno y seguro que transcendental en estricto sentido kantiano: el fútbol.
Empezemos por cualquier parte, por ejemplo, por el principio. Usted puede preguntarse ¿por qué es imposible que se arregle la universidad? ¿por qué las medidas para evitar la endogamia dan risa a muchos, incluidos los que las proponen? ¿por qué se ríen de nosotros y son tan felices?
Bueno, /organización, organización organización/.
Lo primero que habría que analizar es el método de selección de personal que se ha seguido en nuestra respetabilísima institución. ¿Cómo, qué método prodigioso, qué maravilla del ingenio han diseñado y desarrollado, laboriosa y tenazmente, nuestros más cultivados cerebros para intachablemente cumplir con la alta misión que la sociedad les ha encomendado?
Una vez que se descarta la posibilidad de que no sabían cuál era su misión queda más claro el verdadero objetivo del conocido como /método Carlitos/.
Carlitos y Pablitos y Alejandritos era como se llamaban los niños cursis en mis pueriles años, ahora la cosa cambió, tendiendo a Tamara y Adrián. Pues bien, cualquier cosa que le cuenten que se separe de esta historia es rigurosamente falsa.
Carlitos es el dueño de balón. No se sabe cómo ocurrió esto. Es un fenómeno algo extraño que Los Reyes Magos (o Papa Noel)hayan premiado a Carlitos con el único balón de /reglamento/ del barrio, pero el muy hijopu.. tiene además unas botas adodis con tacos recambiables.
Carlitos intuye, sabe, y comprende que es el dueño de la situación. ¿Quién querrá jugar con esos otros balones de plasticucho (lease maestrillos de colegio e institutos) que se los lleva el aire? Aunque nadie puede levantar el balón de reglamento del suelo todos salivan mirando el cuero reluciente de Carlitos.
Carlitos como cada persona en cada momento de su vida puede elegir entre hacer las cosas de dos formas, como el chiste. Una forma, la *ecuánime*, prácticamente desconocida en la administración pero que hasta que Carlitos bajo su balón tuvo cierto predicamento en los niños del barrio. Todos sabían quienes eran en cada momento o situación los que mejor jugaban. Los dos mejores eran automáticamene y sin mucha discusión los capitanes. Bastaba con echar a suerte quién elegía primero y cada capitán iba eligiendo su equipo, de acuerso a una jerarquía de méritos diariamente contrastada. Carlitos siempre era el último, sin duda injustamente nadie comprendía lo extraordinario de su sistema psicomotor.
Seguramente este método es impracticable en la administración, ¿cómo seleccionar a los más inteligentes, a los más honestos intelectualmente, a los menos vanidosos y necios? ¿cómo hacer algo que todo el mundo sabe?
Carlitos que comprendió con facilidad esta ausencia de complejidad decidió poner el mundo a su servicio. Esta es la esencia del /método Carlitos/: todo a mi servicio.
De esta forma podemos concluir que el método Carlitos tiene dos fases claramente diferenciadas:
1) una primera fase de gestación, donde nadie sabe cómo ni porqué méritos un cretino se hace profesor de universidad. Quizá no había nadie por allí, en la apresurada creación de las tricientasmil nuevas universidades españolas (casi cabemos a una por cabeza).En cualquier caso, está allí, tiene el balón, y sabe qué tiene que hacer a partir de ahora para seguir jugando, para que alguién le pase de vez en cuando, para que no le critiquen cuando falle, etc. Carlitos ha creado una comisión para la selección de nuevos profesores.
2) la segunda fase es más sencilla. Se trata de tener claro cuál debe ser el perfil de los candidatos. No, no se confundan no se trata del perfil de conocimientos, ni de méritos. Eso es lo que pone oficialmente en la convocatoria, pero ¿a quién le interesan esas sumitas de méritos, quién va a controlar las sumitas? La respuesta es Carlitos. Carlitos sabe muy bien qué perfil quiere:
* un tío que le pase siempre a él la pelota
* un tío que admire su /extraordinaria psicomotricidad/, es decir, su imcomprendida inteligencia que hace que no le acepten ni un artículo en revistas internacionales.
* un tio capaz de ver negro donde todo es blanco, con un sistema ético digamos relativista, por decir algo
* un tio agradecido, más agradecido, eternamente agradecido (¡y si no me caigo del escalafón y te aplasto!).
* un pelota, baboso, trepa, de fiel y cautivo voto para siempre.

Una propiedad importante del método Carlitos es su forma de crecimiento. Las consecuencias del /método Carlitos/ son geométricamente aumentadas hasta crear el sólido fundamento sobre el que se asienta el sistema universitario actual: una manada de mediocres convencidos de que se merecen todo y seguros de que "no, no, no los moverán".
Carlitos que no repara en gastos le exige a la sociedad que invierta en investigación (siendo la investigación Carlitos), pero Carlitos no quiere dar cuentas a la sociedad. Y es que ya se sabe, todo el mundo quiere saber de fúlbol más que el seleccionador nacional. Sobre estos asuntos hablaremos otra día.

PD: algún dato. Hace poco asistí a una oposición con dos candidatos: el amigo de Carlitos y el enemigo. Perdío el malo, claro, el intruso. El tribunal lo componían cinco miembros como es habitual, tres de ellos catedráticos tipo Carlitos. Sumados los artículos publicados en revistas que aparece en el Journal Citation Reports, es decir, las revistas que no son "hojas parroquiales" controladas por los Carlitos de pueblo, todo el tribunal no tenía ni la mitad, ni una cuarta parte de las publicaciones que presentó el malo. Este por su parte presentó un curriculum veinte veces superior al otro candidato, el bueno. No es un invento. Unas dos publicaciones parroquiales frente a una veintena de publicaciones citadas en índices internacionales. Lógicamente fue un problema de perfil. Yo me pregunto, incluso admitiendo que Roberto Carlos es defensa ¿no es posible que hiciera mejor de extremo izquierda que el amigo de Carlitos?. Calidad.

2002-12-31, 10:37 | 8 comentarios

> Para fastidiar <

Empiezo con este título "Universidad y Fútbol" porque creo que resultará lo suficientemente ofensivo para los miembros del colectivo universitario. Darwin me tomó la delantera en lo de compararnos con el mono, Freud nos robó la conciencia.Demostrar que incluso un club de fútbol funciona mejor que nuestro sistema universitario pondrá a cada cual en su sitio. En definitiva, no hay tanta diferencia entre la actitud de Jesús Gil y la de muchos cargos universitarios.Sin embargo, sí la hay respecto a conseguir los objetivos: el primero quiere ganar dinero y a fe que lo consigue, los segundos quieren ofrecer docencia e investigación de calidad y ya me dirán ustedes.
En lo sucesivo pronfundizaremos en tan interesante analogía.
un saludo a todos

2002-12-12, 15:42 | 7 comentarios


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